SOBRE ONTOLOGÍA: DE LA CIRCULARIDAD Mi y M, Y DE LA IMPORTANCIA DEL EGO TRASCENDENTAL
Fecha: 19 noviembre, 2023 por: dariomartinez
Tema no exento de complejidad. Por su calado ontológico y gnoseológico conjugado y dinámico exige esfuerzo. Para hacerlo más liviano, que no menos riguroso, nos ayudaremos de un texto de Gustavo Bueno que de modo fabulado nos explica en esencia el núcleo del tema objeto de análisis. Vaya por delante, abordaremos ambos asuntos planteados en un bloque lo más coherente posible, una síntesis que permita entender sus conexiones, su morfología, y en especial su dinámica antrópica, operatoria y envuelta por una ontología general indeterminada inagotable, y de acceso vía regressus por parte de un ego trascendental, institucionalizado, que ha de ser entendida como conocimiento negativo, que no es lo mismo que no conocimiento. Luego será una idea crítica frente a cualquier intento de asalto de naturaleza metafísico de tipo monista, sustancialista, o mundanista. Nos dice Bueno:
«El mundo no es, en resumen, la “totalidad de las cosas” –omnitudo rerum–; sólo es la totalidad de las cosas que nos son accesibles en función del radio de acción de nuestro poder de conformación de las mismas. Para los sapos del cuento que vivían en el fondo de un pozo el mundo era ese pozo; cuando regresó al pozo un sapo, que el día anterior había sido recogido sin querer en el cubo por el sacristán que sacaba el agua para regar el huerto, pudo decir a sus compañeros: “el mundo es mucho más grande de lo que pensáis: se extiende hasta las tapias del huerto del señor cura”» (1).
Esa circularidad recurrente, entretejida a través de junturas precisas y de radio limitado, con sentido, puede conformar la terca realidad, construir un mundo de naturaleza antrópica, a la mano, nos diría Heidegger, que no es que esté dado, a priori, y que no es que podamos conocerlo desde un entendimiento universal y trascendental de un yo ideal, compartido, y ahistórico como el kantiano e identificado con lo nouménico por ser no fenoménico, incorpóreo, y ajeno a lo sensible. No olvidemos que lo real también consta de apariencias que actúan y permiten entender, con argumentos apodícticos, el campo de la física con leyes de carácter anantrópico. Así por ejemplo la gravedad es pura apariencia, pero es una realidad fenoménica no corporal que actúa y permite conocer, al menos a nivel macroscópico, las causas del movimiento de los cuerpos.
El materialismo filosófico ha de ser en su mismo existir una filosofía crítica y no dogmática, de combate de ideas, un saber que ha de luchar por demoler dialécticamente otras filosofías falsas por su carácter idealista, es decir de razonamiento con resultados irracionales e incompatibles con lo real y que desde sus resultados reflexivos entendidos como primeras causas o primeros principios (regressus) erróneamente pueda transformar el mundo. Se ha de comprometer con la trituración de toda actividad práctica ajena a la vida y que banalice el mal amparándose en perversos proyectos escatológicos tanto impecables como implacables, programas ideológicos dogmáticos y ajenos al presente en marcha. Igualmente desde un progressus idealista ineficaz, ya sea corporeísta o mentalista, al sustancializarse en un primer ser ahistórico y abstracto de la totalidad de lo real, desnudo de cualquier género de materialidad, construido con el músculo de la razón y representado en forma de singularidades absolutamente abstractas, de espaldas a la realidad e incompatibles con ella (Mi), se podrá forjar (emic) una ficción mística y gnóstica. Empero desde el materialismo filosófico toda verdadera filosofía, aunque pueda ser filosofía falsa, sistemática y racional, es necesariamente histórica, está implantada políticamente, es construida por un ego trascendental, por una conciencia filosófica en marcha. Por tanto todo presunto saber gnóstico, puro, de sabios que intuitivamente dicen dar con el verdadero saber de las esencias últimas (etic), no es más que una manifestación reflexiva derivada de procesos históricos imposibles de eludir.
La circularidad entre Mi y M es un proceso dialéctico de retroalimentación inagotable, con franjas permanentes de conocimiento pendiente, negativo, de realidades que están más allá de la tapia del mundo conocido operatoriamente por un ego trascendental histórico, que identificando, determinando, categorizando el nuevo mundo hace del viejo mundo, el fondo del pozo, un nuevo mundo, un mundo objetivamente cultural ahora construido como físico y humano. Gracias a este hacer y deshacer permanente, dialéctico, cambiante, crítico, demoledor, operatorio e inagotable, geometrizamos una realidad mundana delimitada por un entorno sin atributos, del que no podemos decir nada, salvo su pluralidad e infinitud con lo que evitamos conducir nuestras reflexiones más audaces hasta unidades simples, o bien entidades entendidas como totalidades distributivas de las que el conjunto de lo real en sus tres dimensiones inseparables (Mi), sólo cobrará significado como especies de un mismo género de ser puro, inmaterial y eterno (M). Sólo hay tapias móviles, no hay vidas o sujetos operatorios no sometidos al tiempo, a transformación, a procesos históricos ineludibles que conformen nuestra forma de entender la actualidad de lo que es, haciendo que en lo demostrado surjan las dudas, los problemas nuevos que hemos, como seres finitos en un mundo infecto, de resolver dialécticamente.
Finalmente subrayar que no somos los únicos egos con capacidad para conocer el mundo, con las competencias mínimas para ser compatibles con él, hay también egos no humanos, sujetos operatorios animales, con sus saberes zootrópicos dirigidos a la supervivencia. Aclarado esto. El mundo, la totalidad de lo actualmente conocido, categorizado en muchas de sus parcelas, en symploké, con sus franjas de indeterminación, con sus inconmensurabilidades, sin sujetos operatorios no dejará de ser, seguirá en su dinámica, ahora bien y ha de quedar claro: será una materia indeterminada. Un pozo sin huertas conceptualizadas, sin ego trascendental alguno que pueda pretender ser compatible con lo que ahora sólo será impersonal y abstracto. Sin Dios como primun ontológico, creador que lo pueda activar y darle orden desde la nada. Una Materia (M), una idea filosófica, sin tiempo, sin espacio, sin fines, sin dioses, abstracta y sin atributos, conocimiento negativo ajeno a cualquier contenido del mundus abspectabilis (Mi).
NOTAS
(1) Bueno Martínez, Gustavo. ¿Qué es la ciencia? La respuesta de la teoría del cierre categorial. Ciencia y Filosofía. Págs. 9-10. Oviedo, 1995.
BIBLIOGRAFÍA Y WEBGRAFÍA
-Bueno Martínez, Gustavo. Ensayos materialistas. Taurus. Madrid, 1972.
˗ El Ego trascendental. Pentalfa. Oviedo, 2016.
-¿Qué es la ciencia? La respuesta de la teoría del cierre categorial. Ciencia y Filosofía. Oviedo, 1995.
– https://www.nodulo.org/ec/2021/n195p02.htm. Consultado el 12 de noviembre de 2023. Disputa por el realismo materialista. Hiperrealismo: entre ontología y filosofía de la ciencia.
* Apéndice que ha de entenderse como una segunda reflexión breve sobre el mismo tema. Derivado de análisis ajenos y de máximo interés.
Explicación sencilla de un contenido complejo. Tarea que requiere esfuerzo y conocimiento. Un pequeño planteamiento. Más que nada para dilatar dialécticamente la discusión. Sería interesante analizar los casos de propuestas filosóficas falsas, de verdaderas filosofías como las idealistas que quieren presuponer con argumentos apagógicos que M, la ontología general ejercida con frecuencia por muchas filsofías a lo largo de la historia, es el primum ontologicum puramente abstracto que vía progressus permite dar cuenta del conjuto de lo real, del mundus aspectabilis. Por eso, me parece, que la circularidad desde Mi a M (regressus en symploké, con sus conexiones y desconexiones, con sus junturas en forma de urdimbre) y desde M a Mi ha de ser sobre todo crítica, dialéctica, y siendo así la potencia de un sistema filosófico escrito en español como el del materialismo será mayor. La derrota dialéctica de un buen rival nos hace mejores. La sabiduría es de los menos, nos decía el sefardí holandés Espinosa.
Luego la circularidad ha de ser un ejercicio de demolición filosófico de mitos oscuros, de errores, de apariencias sometidas a eternas conjeturas. Es necesario un Ego trascendental (E) que esté a la altura de los tiempos, que explique el mapamundi del presente en marcha, que geometrice la realidad Mi sabiendo estar, es decir reconociendo la pluralidad e infinitud de M como límite crítico y gnoseológico inagotable, y siendo beligerante frente a otros egos limitados, categorizados, diminutos y en el límite casi etológicos y dominantes, o de egos que están fuera del mundo, que no son inmanentes, pero que son parte de nuestra tradición y muestran su ser como primun cognitum.
Dari, te recomiendo una novela. «Me llamaré Silver Stardust», DE Nuria M Deaño. Si se lo regalas por ejemplo a Laura le va a caer el lagrimón casi seguro. Es una historia muy dura y a la vez muy tierna y muy sincera. Para mi la mejor novela de este año, sin duda, aunque los medios de comunicación la han dado de lado desde un principio y llegó a mí por casualidad. Esta publicada en una editorial alternativa. Editorial Al Revés. Por cierto, el niño que sale en la portada, tiene la misma expresión de mala hostia que tú muchas veces tenías a esa edad
Ya está pedido, a la espera. Creo que no tardará en llegar. Lo de la cara de mala hostia es cierto. La foto del parque el día de Ramos es una confirmación. Feliz año. Gracias por la sugerencia. Saludos